En estos dìas me crucé con un porteño que tiene un pequeño puesto de comida rápida, vende refuerzos de milanesa, empanadas ainda mais. Llegamos con hambre y con ganas de comer algo que realmente nos gustara, "ya que vamos a gastar al menos que nos guste lo que comamos". El tipo estaba por cerrar pero al vernos llegar se metió de nuevo en la cocina. Mientras nos preparaba los refuerzos intercambiamos comentarios a propòsito de si serìa porteño o de dònde, y si, era de caballito. Ya sabemos como son los argentinos en general y los porteños en particular y en principio nos asombró el silencio del tipo, hasta que se sentó al lado nuestro y se descolgó. Resulta que todos los argentinos la tienen re clara fuera del país, conocen a todo el mundo y saben como hacer guita. Este habìa sido gerente de marketing y habìa laburado en cervecería (como si fuera la pilsen pero bastante màs grande) y tenía un montòn de contactos...casi lo interrumpo y le digo "acordate que no soy mejicana, no me hagas ese verso, yo ya sé que dios es argentino" pero se ve que algo de mejicana debo tener porque lo dejé hablar mientras pensaba que, al menos la milanesa le habìa quedado riquìsima.