Hace unos 5 días que llueve en Monterrey, esa lluvia típica de allá, finita y húmeda. Esto no es nada común acá y al principio me gustó caminar otra vez por la calle esquivando charcos, intentando que los autos no me mojaran, sintiendo en la cara esas gotitas ínfimas.
Pero ya no me está cayendo bien, porque además del bajón que implican los días grises...no son MIS grises. Lo de siempre: parecido no es lo mismo.
Hay una mina, Francis Andreu, que canta este tango ideal para un día como hoy, en casi vísperas de mi cumpleaños número 35.
Me acobardó la soledad y el miedo enorme de morir lejos de ti
Que ganas tuve de llorar, sintiendo junto a mi la burla de la realidad
Y el corazón me suplicó que te buscara y que te diera tu querer...
Me lo pedía el corazón y entonces te busqué creyéndote mi salvación.
Y ahora que estoy frente a ti, parecemos ya ves dos extraños...
Lección que por fin aprendí cómo cambian las cosas los años
Angustia de saber muerta ya la ilusión y la fe...
Perdón si me ves lagrimear, los recuerdos me han hecho mal.
Palideció la luz del sol, al escucharte fríamente conversar
Fue tan distinto nuestro amor y duele comprobar que todo, todo terminó
Que gran error volverte a ver, para llevarme destrozado el corazón
Son mil fantasmas al volver, burlándose de mi, las horas de ese muerto ayer..."