Pah, salada fiebre me tocó. Todavía ando pal carajo. Supongo que será normal, el cambio y etc.
A veces siento que soy como la flora, no me sirve nada. Ahora resulta que el laburo que me conseguí no termina de cubrir mis expectativas, que si todos los dias salgo a las 8 y mi horario de salida es a las 6, que si el laburo siempre está apretado, que si tienen menos creatividá que cacho de la cruz...Me dan ganas de patearme las que no tengo.
Mientras ahí voy, disfrutando del DF, ta bueno el DF. Me gusta ver la vegetación por casi todos lados, me gusta sentir que estoy en una ciudá, me gusta que no haga el terrible calor que hacía, hasta el metro me gusta, y eso que el metro es otra historia.
En el metro hay que andar bien despierto, y caminar siempre como si se llegara tarde a todos lados, hay que empujar al otro sin piedad para entrar al vagón y hay que mirar con cara de muy pocos amigos a la gente, bueno, ni siquiera hay que mirarla, no sea cosa que te malinterpreten. En el metro uno no puede hacerse amigos, uno es uno solo y su alma, y si te perdés valiste madre. No hay que olvidar meterse la mochila al frente, pa que vean que una es lista y no la van a robar así nomá y tirarse una palomita cuando un asiento se libera, porque te lo ganan al toque. Hay gente que lee en el metro, yo todavìa no me animo porque como no estoy acostumbrada a leer parada y apretada, todavìa encima tengo miedo de pasarme de estación, y eso es una friega. Lo bueno que tengo es que por lo general mi cabeza puede respirar libremente porque las mejicanas son medio enanas y entonces el panorama es onda caja de huevos.
Bueno, aparte de eso todo bien con el DF. Por momentos extraño la calma-chica de San Cristóbal, pero supuestamente yo querìa hacer carrera en esto de la publi así que mejor me aguanto las ganas de mandar todo a la mierda que me vienen por momentos, me encierro en el baño y respiro, res-pi-ro.