Cuando estuve en San Cristóbal me crucé con un libro, se llamaba Las Talladoras de Montaña, me gustó y entre otras cosas me quedó la idea de que para sanarnos de algún hecho pasado debìamos tallarlo, recontarlo, recrearlo, cuantas veces fuera necesario, de esta forma lo que sea va mutando hasta convertirse en otra cosa más sana o al menos que no te genera dolor. Parece un poco obvio pero para mi fue revelador. Fue interesante porque a partir de ahì empecè a soñar cosas que tenìa pendientes con gente, no a propòsito, simplemente me pasó. Hay algo por ahì que dice que el cerebro no distingue entre lo que captan los sentidos y lo que pensamos, o sea, si pienso en rojo o si veo rojo mi cerebro hace el mismo ·movimiento" Yo supongo que si sueño con cosas que podrían haber sido o si sueño con algunas cosas fuertes de mi vida pero las sueño bien...esas cosas van a cambiar, va a cambiar la señal que dejaron en mi y que vengo arrastrando hasta hoy. Ta, es una idea. La cosa es que ayer soñé con mi viejo y me desperté con la sensación de su abrazo fuerte. Tuvo bueno.
Tambièn me desperté con la idea de que capaz mi abuela paterna habìa estirao la pata, lo cual serìa muy lógico dado que tiene unos 98 años, ya confirmaré esto último porque algún dìa me voy a enterar que la doña se murió. Ahora que lo escribo...capaz deba ponerme a escribir la historia con ella porque aunque no es de lo más relevante parece que sigo enojada.
Ah, me gusta el DF, si, no tiene nada que ver pero no me importa.