Transcripción de un texto que habla de física cuántica, ta interesante, no recuerdo el autor, pero lo levanté por ahí. Léanlo que está bueno.
………………………………………………………………………..
La lucha por parte de Einstein de mantener una idea de realidad objetiva lo llevó a el y alguno de sus discípulos como David Bohm a explicar lo inexplicable de la física cuántica por la existencia de variables desconocidas que agregarían conocimiento para poder dar una explicación lógica de los comportamientos y resultados de los experimentos cuánticos. Si se conocieran estas variables escondidas, los físicos podrían dar resultados precisos y no probabilísticos como hasta ahora. En realidad esta interpretación de la cuántica a través de las variables ocultas está mucho más de acuerdo con nuestro sentido común que todas las otras interpretaciones que se desarrollaron con mayor extensión. Siendo así ¿por qué no se desarrollò más esta idea para explicar la cuántica en lugar de utilizar otras explicaciones tan contrarias al sentido común?. Cuando Bohm retoma esta explicación, su fundamento principal era que el mundo es no-local, esto significa que lo que ocurre en un lugar del universo a una partícula afecta instantáneamente al resto de las partículas del universo. Es decir, todo forma parte de un único sistema interconectado. La hipótesis de Bohm era entonces que variables ocultas eran las que explicaban las misteriosas conexiones que se detectaban entre las partículas subatómicas. Para Bohm lo que percibimos como partículas separadas, en un sistema subatómico, no lo están, sino que en un nivel más profundo de la realidad son meramente extensiones del mismo algo fundamental. En nivel de la realidad en que las partículas parecen estar separadas, es decir, el nivel en el cual vivimos, Bohm lo denominó el nivel explicado o explicitado. El sustrato más profundo de la realidad, aquél en el que la separación desaparece y todas las cosas parecen convertirse en parte de una totalidad sin discontinuidades, Bohm lo llamó el orden implicado. Para ilustrar cómo un nivel de totalidad continua puede aclarar esas correlaciones sin apelar a transmisiones de señales más veloces que la luz, Bohm ofreció el siguiente ejemplo:
Imaginemos una pecera donde nada un pez. El mismo es filmado por dos cámaras de TV, una enfocada hacia el frente y la otra hacia elcostado de la pecera. Cada una de éstas está conectada a un televisor. Imaginemos también que nosotros no vemos las cámaras dado que están detrás de unas mamparas y sólo tenemos conocimiento de la pecera por lo que vemos proyectado en los dos televisores. Es así que podemos suponer que estamos mirando dos peces diferentes, y que cuando uno de ellos realiza un movimiento, el otro también realiza otro movimiento. Si el pez A está de frente, el pez B estará de costado, y si de repente el pez A se pone de costado, el B estará de frente. Si seguimos suponiendo que son dos peces diferentes, podríamos deducir que entre ambos existe una correlación que se manifiesta en forma instantánea, o también que uno, mediante algún mecanismo oculto, le informa al otro instantáneamente cuando realizará un cambio de posición. Esto, conociendo como está establecido el experimento, sabemos que no es correcto, no hay tal transmisión de información, ni un grado de correlación perfecta; ocurre que a un nivel profundo y desconocido para nosotros (atrás de las mamparas) ambos peces son la misma cosa, es decir están interconectados como parte de un todo. Esto que dice Bohm es aproximadamente análogo a lo que nos ocurre cuando medimos las correlaciones de dos partículas subatómicas separadas entre si por una distancia tal que sólo transmitiendo la información a una velocidad superior a la de la luz, o mediante alguna conexión misteriosa entre ambas, podrían darse los resultados d elos experimentos tal como se dan. Las dos pantallas corresponden al mundo tal como lo conocemos, es el orden explicado. La pecera donde está el pez tal como es, es el orden implicado. Las imágenes que ofrecen las pantallas de TV son proyecciones bidimensionales de una realidad tridimensional. Según Bohm, nuestro mundo tridimensional es la proyección de una realidad multidimiensional aún más alta.