Lunes por la noche, regreso a casa en un taxi-bocho. Acá los bochos que la hacen de taxis no tienen el asiento delantero, así es más fácil pa entrar. Bué, eran más de las 8.30 de la noche y venía medio caliente porque un viaje que habitualmente me sale 25 sopes me iva a costar 50 gracias al embotellamiento de tráfico permanente de esta ciudad, pero como estaba todavía con un poco de fiebre preferí el taxi antes que el metro.
Estábamos por fin llegando a casa, entrando por Carrillo Puerto, la calle donde vivo que tiene doble circulación, cuando de repente una camioneta que venía de frente da vuelta en U y nos lleva semi puestos (el pibe que manejaba tenía buenos reflejos). La cosa es que medio choca y pega un frenazo de la gran siete, así que salgo eyectada hacia adelante. Me doy contra el parabrisas, que se hace puré y cae en la calle, mis lentes salen volando, el asiento se rompe y yo quedo en el piso (en el espacio que habitualmente ocupa el asiento delantero) Cuando intento enderezarme para calibrar los daños (sentí algunas esquirlas, me dolían algunos puntos del cuerpo pero aparentemente estaba bien) el pibe, sin siquiera mirar o preguntar cómo estaba, arranca de nuevo. "Tengo que anotar las placas" me dice, cuando medio atontada le pregunto qué carajo hace. Así que ahí vamos, Carrillo Puerto adentro y a toda velocidad atrás de la camioneta que escapa. Yo, medio agarrada a la parte frontal del bocho y en cuclillas, busco el celu y llamo a casa. "estoy a dos cuadras, chocamos" "estoy bien" "vamos tras la camioneta" "nos chocó una camioneta" "dice que quiere anotar las placas" "no, no puedo bajarme" "no me da bola" "ya pasamos casa" "ahora dobla a la izquierda" "no, no sé, no veo un pomo, perdí los lentes".
El tachero, siguiendo a la camioneta, se mete en el barrio que es bastante feíto y de repente para...y sale corriendo. Miro y veo que detrás de él (del taxista) corren dos o tres milicos con sus armas en ristre, enseguida escucho un disparo, así que me escondo dentro del bocho mientras sigo hablando por teléfono: "ya paró" "no sé qué pasa" "no, no me puedo bajar, hay disparos" "yo que sé, no veo nada te digo, pero hay milicos y disparos" "ta, parece que pararon, me voy a bajar".
Busco los lentes (no distingo nada de lejos sin lentes) pero no los encuentro, salgo del bocho, alrededor veo como cuatro patrullas y está lleno de milicos, voy hasta la vereda y un tipo me pregunta si estoy bien "dígame usted si estoy bien, yo creo que si" el tipo me confirma que parece que no me hice nada. Nadie me da bola, el punto de atención está en otro lado. Yo sigo con el teléfono: "agarrá la Rojí y buscá la calle, es Laguna del Carmen" "no, no quiero quedarme acá, mejor me voy, esto está feo y no veo un corno" "mirá, yo agarro por acá y vos buscá dónde estoy" "ta, ya estoy en Carrillo Puerto ¿me alcanzás? Dale, yo sigo caminando hasta casa".
Consecuencias: perdí los lentes (300 dólares y me gustaban pero tengo los anteriores), a las 24 horas me dolía todo el cuerpo, tres moretones violetas enormes, dos raspaduras...y nada más.
Si se me ocurre escribir sobre algún accidente, ahora tengo material de primera mano.