Me rompe las pelotas esto de no existir en el exterior. Ahora resulta que como no me tienen en nómina (planilla) no me garpan los días de vacaciones, o sea, cuando me tome las vacaciones no voy a cobrar un carajo. Igual estoy moviendo los "corazones" para ver si logro que se sientan culpables y rasco algo...Bah, lo de siempre, hablo con uno, después con otro, se echan la culpa entre sí, se arma quincho, etc.
La cosa es que en un mes me voy para Uruguay y eso me tiene un cacho ansiosa por demás. Me pregunto qué sentiré al ver a mi madre, si todavía tendré aquella rabia que ahora no estoy sintiendo, si mis amigos seguirán siéndolo, si seguiré sintiendo ese lugar como mío. No veo la hora de sentarme en la rambla y mirar el horizonte derechito derechito...
De casualidad acabo de descubrirme en el blog de otro. Su personaje se parece a mi, al menos eso sentí cuando comencé a leerlo.
No es importante si mañana vuelvo a leerlo y ya no estoy allí.
De golpe me encontré con la idea de que quizá yo pueda ser el personaje de otro, da un cacho de miedo pero está bueno.
Sé que no inventé nada, de hecho en El mundo de Sofía se trataba de eso, pero es increíble experimentarlo. A veces la realidad supera a la ficción.
Ayer me pasó algo propio del internet, pero como fue la primera vez me sorprendió bastante.
Un tal Adrian Martinez, me escribió un comentario bastante jodido sobre un poema que leí en Monterrey hace como dos años diciendo algo asi como que el y otros amigos escritores habian votado por ese poema como el peor de lo que se habia leído en Monterrey, que dejara de escribir (pa el que lo conoce uno que habla de humo y milanesas) y después se mandó algún comentario personal sobre mi dentadura, raro que no aprovechara y se metiera con aspectos más vulnerables de mi persona.
Cuando uno tiene un blog o cualquier cosa en internet es probable que aparezcan desubicados, no me joden los comentarios críticos sobre mi persona o mi material pero me rompe las pelotas que haya gente que se esconda detrás de un nombre falso ¿quien te conoce Adrian Martinez? pa expresar que no le caigo bien o boludeces de esas.
Una amiga me comentó que es normal, que a ella la amenazaron tres veces de muerte en su flog.
¿A alguien más le ha pasado?
“…Bajo el burlón mirar de las estrellas…”
Alfredo Le Pera
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El viajero bajó del autobus en la carretera, dejó su maleta en el suelo y se frotó con energía las manos. Miró el reloj: las 11 de la noche. A lo lejos se extiende la carretera y frente suyo está el “Palenque” como indica el cartel descolorido que pende sobre la entrada.
Se sentó en la maleta, respiró hondo y miró el cielo. Había pasado mucho tiempo.
En este momento su mujer tapará la comida con una servilleta y se irá a la cama.
Tampoco se despidió cuando veinte años atrás abandonó el campo, escapando de Juana y su vientre hinchado.
- ¡Mira Juana, una estrella fugaz!
- ¿Dónde?
- Oh...ya pasó. Pero le pedí un deseo.
- ¿Y qué le pediste Luis?
- ¡No! Es un secreto. No puedo decírtelo si quiero que se cumpla.
- Pero nosotros siempre nos contamos todo. Recuerda que en la fiesta de la escuela me prometiste que siempre nos diríamos todas las cosas.
- Bueno, pero esto no te lo cuento y listo.
Levanta la mirada justo para ver una estrella, hace mucho tiempo dejó de pedir deseos. Un estremecimiento de frío lo decide, toma la maleta y cruza la carretera. El portón lo recibe con su viejo chirrido. Debe caminar cuatro kilómetros para llegar a la casa. Mientras avanza, su cuerpo, recupera la memoria del camino que hace veinte años no recorre. En aquellos tiempos, camino a la escuela, la Rinta lo acompañaba hasta la carretera y cuando regresaba siempre le salía al paso ladrando.
Ayer, cuando aún dormido se enfrentó al espejo para afeitarse, su mirada lo detuvo y apenas se vio. Intentó en vano encontrarse. Se sintió ajeno, miró alrededor buscando datos, indicios, pero la sensación aumentó. Sus manos tocaron, recorrieron. ¿Quién soy? Nada.
Alzó los hombros con indiferencia y durante el día se distrajo mirando el noticiero, hablando de futbol con los compañeros de trabajo o convenciendo a su mujer de que no necesitaban una mascota. Pero al irse a la cama una mano le apretaba el pecho, no durmió. Se decidió al amanecer.
- Eso está mal Luis, tú prometiste que nos íbamos a contar todo.
- Pero esto no quiero contártelo, si te lo cuento no se cumplirá.
- ¡No! Cuéntame, tienes que hacerlo.
- Está bien...pedí...
- ¿Qué?
Juana con ojos ansiosos, esperando una respuesta de amor, que confesara que su deseo era casarse con ella y tener muchos niños y una casa y un caballo blanco...
- Pedí saber
- ¿Saber? ¿Cómo saber? ¿Saber qué?
- Saber, sólo eso
- Pero...qué quieres saber. ¡Ya sé! Quieres saber si te quiero de verdad.
- Sí, eso.
La luna ilumina el camino. Las siluetas de los árboles amenazan a la orilla. No sabe qué va a encontrar pero se deja guiar. Aferra su maleta y apura el paso.
Ta bueno comprobar que entre tanta enfermedad uno todavía tiene partes sanas rescatables. Hoy me felicito a mi misma.
Le escuché a Galeano un comentario interesante, las células de cáncer son células que se niegan a morir...paradójicamente terminan matando al cuerpo que las alberga, o sea: se suicidan.