Febrero 28, 2005

Toca cholulez

Espero que los que leen periódicamente este blog sepan disculpar este arranque y si les molesta miren para otro lado, prometo volver a la cordura mañana.


Hace unos 15 años regresaba a casa en el 145, de repente un tipo con una guitarrita se me sienta al lado, lo miro de reojo y le digo "vos sos Jorge Drexler, verdad?" El tipo quedó de cara "si, hola". -"Te vi tocar ayer en El Picadero, me gustaron mucho tus temas, sobre todo la zamba del olvido...- "Pah que bueno que te gustó"- "Sí, tu música se parece un poco al estilo de Rubén Olivera, estaría bueno que hicieran algo juntos"- "Sabés que me encantaría hacer algo con el, es muy bueno, qué bueno que me decís eso. ¿Cómo te llamás?- "Paola"- "Gracias por decirme eso Paola, no es común que alguien me reconozca por la calle, de hecho creo que es la primera vez que me pasa"
Y ta, me tuve que bajar del bondi...varios años después me lo encontré en la radio Carve, yo laburaba ahí y el había venido de España a tocar. ¡Y sí se acordaba!
Se me cae la baba...
Es con la única persona que me permito este entusiasmo rayano en la cursilería.
¡Vamo arriba Jorge!

http://www.oscar.com/oscarnight/winners/win_34470.html?ad=true

Escrito por paolagericke en: 01:09 PM | Comentarios (5)

Febrero 24, 2005

copypaste

Hacía tiempo que no me sentía tan identificada como con esto que acaba de escribir este reverendo hijodesumadre. Salvando las distancias, es casi mi historia, qué manera de reir y llorar. Tómense la molestia y léanlo, no tiene desperdicio. (bueno, tiene el defecto de ser argentino, pero igual)

http://orsai.bitacoras.com/archives/000471.php

J'est un autre
Yo creo que hago todo lo necesario, carajo. Y más. Abro el Clarín todas las mañanas a las ocho. Miro el partido del viernes; también entreveo, medio dormido por la diferencia horaria, el partido del sábado; y me siento en el sofá con una Quilmes en la mano a mirar los dos clásicos del domingo. Hago todo lo que hay que hacer.

El kiosco de enfrente de casa, que fue adquirido hace dos meses por un tipo de Lanús, ahora se llama La Bombonera y me vende yerba, alfajores y Serranitas; además, toda la familia del kiosquero me saluda con asento. Converso cuando se me antoja —vía Skype— con mi familia en Mercedes a un centavito de euro el minuto. Algunas tardes el Chiri me cuenta, por messenger, las novedades literarias desde su librería de Luján.

Me cuido mucho de no hablar de tú más que lo estrictamente necesario. Despotrico contra la forma en que las españolas meten el culo adentro de los vaqueros: sin gracia, sin calce profundo. Recito a solas la frase "ayer guiyermo se olvidó las yaves del garaye y el toyota se quedó abajo de la yuvia" para no perder la entonación. A la Nina le digo ¡che! y la santa se da vuelta: es importante inculcarle que "che" es su segundo nombre.

Voy con el mate por toda la casa, a cualquier hora, incluso cuando no tengo ganas de tomar mate. Para despertar a mi hija de la siesta le canto Manuelita, la Reina Batata y Siga el Corso, en versión infantil. Despotrico contra la televisión española cada treinta minutos. Entre amigos no digo euros, digo pesitos: "prestáme diez pesitos" digo concretamente. Sigo pensando colectivo, subte, calefón, garrafa y plomero pelotudo, aunque muchas veces tenga que decir autobús, calentador, bombona y fontanero gilipollas. Del Clarín leo más que nada la sección Espectáculos, para saber si Tinelli le ganó a Suar o al revés. Y después reviso los chistes de la contratapa, para comprobar si me sigo riendo de las mismas cosas que antes.

A veces, cuando no entiendo un chiste, cuando un código argentino no se desata en mi cabeza con la soltura de la cotidianeidad, me siento terriblemente aislado, contrariado, perdido y caducado como una natilla en la nevera. Vencido como un sandy en la heladera. En orsai. En off-side. Me siento sucio como si me hubiera violado un gallego metiéndome la edición dominical del diario El País, enrollada, por el culo.

Me siento ofendido con mi propia cabeza, una cabeza que, a pesar de los esfuerzos desmesurados que hago, a veces se olvida de algo, va puliendo los baches de la memoria, se contamina de pluralidad lingüística, va desterrando la frase "dejemé a mitad de cuadra" cuando me subo a un taxi. Odio a veces a esta cabeza mía que reconoce, por la calle, a los argentinos recién llegados por su desmesurado yeísmo.

Muchos días me molesta sentir que me estoy acostumbrando a que todo funcione, a cobrar el día uno, o a que el policía de la esquina converse amistosamente con la puta de la esquina como lo que son, dos servidores públicos nocturnos que trabajan en la misma esquina. No debería acostumbrarme a eso: yo vivía en Palermo, la policía y los travestis se perseguían, se pegaban palazos, a veces ganaban ellos, a veces ganaban ellas. Pero no. Me acostumbro al orden. Me acostumbro a ir de madrugada sin ver a los chicos en la basura. Incluso hay días en que me siento cívico y tiro el paquete vacío de cigarros en la papelera. Odio esos días en que me siento cívico.

Entonces me pongo como loco y hago más esfuerzos, para no acostumbrarme, para no dar el brazo a torcer, y leo el pirulo de tapa de Página 12, y me bajo del E-Mule ochenta películas argentinas, también las películas que, si viviera en Buenos Aires, no vería ni borracho. Incluso me bajo y miro las películas en las que trabaja Nicolás Cabré.

Compro literatura argentina para saber qué están haciendo los escritores de mi edad. Escupo por la calle. Reconozco, a un golpe de vista, las publicidades españolas rodadas en Buenos Aires, por el paisaje o por la creatividad.

Despotrico, despotrico y despotrico todo lo que puedo, contra todo lo chato y todo lo triste y todo lo básico que hay en la cultura española. Hago comparaciones odiosas que a Cristina le ponen los pelos de punta. Me declaro en contra de la sociedad del bienestar, del consumo navideño, del Corte Inglés y de que en las ciudades de veraneo a las que vamos a echarnos panza arriba no haya una puta librería decente.

Hago todo lo que puedo, lo juro por dios y la virgen: una vez cada quince días canto "febo asoma ya sus rayos iluminan el histórico convento", y tengo en el bidet del baño (acá el bidet tiene tapa y no sirve para limpiase el culo) las obras completas de Borges y las de Fontanarrosa.

Sigo los partidos del Villarreal porque es el equipo con más argentinos titulares. Anoche grité bien fuerte el gol de Maxi López, y después grité más fuerte todavía el pase de Maxi López que le dio el dos a uno al Barça contra los ingleses, que son todos putos. El que no salta es un inglés, el que no salta es un inglés.

Pero a la vez me alegra que mis amigos estén a punto de conseguir los papeles. Y cocino la carne como dios manda, cocida, asada, a lo macho. Le pongo chimichurri, le pongo sal gruesa. Hago todo lo que hay que hacer. A veces hago más de lo que hay que hacer. Y sin embargo, a veces, a solas, mirando por la ventana, cagado de frío en pleno febrero, pienso que no podría vivir otra vez en Argentina. Es más, a veces pienso que no he vivido nunca en Argentina, que he tenido un sueño, un sueño real y nítido, que he tenido la sensación maravillosa de ser de allí, pero que nunca, en realidad, he estado.

Que jamás me he quedado una noche entera esperando un trasbordo en Moreno, muerto de miedo. Que nunca en la vida me robaron el discman en la estación Victoria, ni que nadie me puso jamás un cuchillo tramontina en la garganta para sacarme el bolso. Que nunca me dijeron que me iban a pagar y después no me pagaron. Que nunca dije "la semana que viene te pago" y después me mudé de ciudad para no pagarle a nadie.

Todo me parece un sueño, a veces. Hasta este DNI que sigo llevando (al pedo) en la billetera, el celeste con el logo del Mercosur, el que tiene mi cara de antes. Ya no es algo real o palpable. Este documento plastificado ya se ha convertido en otro de mis esfuerzos por seguir aferrándome con desesperación a un lugar en el mundo, a una utopía, a una noche interminable de mis veinte años, a unos amores y a unos amigos, a una mesa llena de libros y porro y mugre y lamparones de vasos de cerveza.

¿Y esta foto? ¿De quién es la foto en este DNI? A veces me miro en esta foto, la miro detenidamente, y no me reconozco. No soy yo del todo, es un doble, un doble mío, un doppelganger, un double walker, un conocido, un tipo que se parecía mucho a mí en algunos gestos, en ciertas manías choubinistas. Pero ahora esta foto puede ser la de cualquiera —me digo—, aunque hay alguien que con toda seguridad no está allí, posando como un estúpido en la Policía Federal a principios del año 2000: allí no está, ése no es.

Y entonces concluyo, muerto de miedo, vencido, caducado, que en esa foto ya no hay identidad por la que valga la pena pelear. Porque ésa no es la foto del padre de la Nina. Ni lo será nunca más (ni lo seré nunca más), por más yeísmo que arrastre mi lengua hasta que el paladar se me seque de gloria morir. Ésa no es la foto del padre de mi hija. Yo es otro, ostia puta, y vengo a descubrirlo ahora, en febrero, en Barcelona, y con esta lluvia triste que parece mercedina

Escrito por paolagericke en: 11:42 AM | Comentarios (3)

Febrero 22, 2005

ruido

Cómo hacer para conciliar el laburo con los pinches jodidos putos ruidos de la música de mis compañeritos...sin ganarme la bronca de ellos y sin quedar como una jodida. Ni idea. Pero se ve que mis esfuerzos por mantener la calma se van yendo lentamente, lentamente, len ta men te.
Qué ganas de estallar, olvidarme de todas las lecciones de autoayuda, olvidarme de que es pior si me enojo, de que lo mejor es aflojar el culo y mandarlos a todos a la putamadrequelosrecontramilparió. Pendejos de mierrrda.

Escrito por paolagericke en: 06:26 PM | Comentarios (28)

Febrero 21, 2005

De regreso... Mirta

Como la vieja canción. Acá estamos, intentando aterrizar con el resto ya que con el cuerpo estoy en Monterrey.
No voy a hacerme la víctima con esto de estar fuera. Alguien por ahí afirma que no me fui por hambre y es cierto, el que pasa hambre definitivamente no se puede ir por razones obvias. Pero es cierto que tenía 30 años y me despidieron de un laburo en el que ganaba 4600 pesos (tampoco me alcanzaba pa pagar un alquiler pero me las arreglaba alquilando una habitación) y en 6 meses pude conseguir otro por 3000 (¡¡¡). No sé, esto de justificarme es raro, pero me rompe las pelotas que se pongan a juzgar gratarola. Yo sé que cobré el despido (en total eran unos U$A2000 antes de que subiera) reventé las tarjetas, regalé mis pocas cosas y me fui.
Y sé que voy a volver, porque se paga un precio por estar fuera y si bien laboralmente he crecido y económicamente me puedo bancar, a la larga no se justifica.
Así que no sé cuánto tiempo me va a llevar pero hoy empiezo una nueva etapa.

Escrito por paolagericke en: 08:06 PM | Comentarios (3)

Febrero 14, 2005

expulsados

Hoy me estoy matando a radio, ando bailando entre la libre, el espectador y la m24. En el programa de Sonia escuché a una mina que va a encabezar el senado o algo así (nunca tuve claras esas cosas) La mina dijo que el uruguay había expulsado a todos los que emigramos, nos fuimos expulsados.
Es raro, por un lado me sentí comprendida, víctima de la situación, de hecho ahora tengo que regresar a México y realmente me gustaría poder quedarme. Por otro lado no sé, pienso en la actitud de algunos padres cuando el hijo se niega a crecer y lo echan de la casa, o en la postura sartreana: el hombre elige y ta, yo elegí.

Escrito por paolagericke en: 12:49 PM | Comentarios (18)

Febrero 13, 2005

causalidad

La semana pasada estuve en Valizas. Está mucho más poblado pero igual de lindo.
Bueno, la cosa es que regresaba de la playa, venía caminando por el "paseo de las lindas" que no es más que la bajada principal (por no decir la única) a la playa, por ahí hay un restorán que se llama "la proa" mmm. Pero quería contar otra cosa, venía saliendo de la playa, remando con la arena y el viento salado que chicoteaba los tobillos cuando veo un pibe vendiendo libros, ahí, en una esterilla sobre la arena. Me pareció una idea genial y me puse a ojearlos. Ví que tenía un libro de Paul Auster: El país de las últimas cosas, y enseguida me acordé que lo había leído hace 5 años, gracias a una biblioteca circulante de la que era socia...y ta, me había gustado el libro pero no como para comprarlo de nuevo. Al día siguiente, saliendo también de la playa, veo que el chico taba más instalado, con sombrillas y toda la cosa y había cuatro o cinco pibes ojeando los libros, así que pelé la pentax y saqué foto.
El tipo me pidió que se la mandara por mail, yo le expliqué que iba a tener que esperar a que regresara a México y tuviera guita pa revelar los 6 rollos de 36 que había sacado y ahí nos quedamos hablando, me pasó su mail, le dí el mio. Y de repente me dice: ¿Vos no estabas en una biblioteca circulante hace tiempo? Ta, era la misma persona de hace 5 años, nos pusimos a hablar y me fui.
De noche me cayó la ficha, el libro que había visto a la venta era efectivamente el mismo libro que yo había leído hace 5 años. Re loco, ¿no?

Escrito por paolagericke en: 04:41 PM | Comentarios (4)