-Estoy extrañando, suspiró.
-Bueno, es normal a esta altura. Vos pensá que te quedan unos cuatro meses y volvés.
-El problema es que allá me espera salado kilombo.
-Ta pero…también está el país, los ruidos, los olores, todo eso. ¿No?
-Puta. ¿Porqué tenés que terminar con ese “no”? Venís bien pero cuando llegás ahí la cagás.
-Ta bien, entonces mejor te digo que cuando extrañás lo único que podés hacer es esperar a que se te pase, creeme: se te pasa.
-Si, pero por cuánto tiempo
- No sé, pero a medida que pasan los días la cosa va cambiando y cuando querés acordar a veces pasás hasta un día sin pensarlo.
-Me encanta cómo me consolás.
- Sabés que no soy buena para eso.
Vuelo San Pablo Varig.
Música brasuca, casi en casa. Es así.
El verano entra por todos lados y tengo ganas de llorar (me emociona volver en un avión brasileño).
Vuelvo a casa (y parece telenovela y no me importa)
María Rita canta “nao é fácil” . Mismo que no…
Aeropuerto S. Pablo.
Encuentro cercano con ruidos argentinos, ni hablar: im-pre-sio-nan-te.
Las brasucas se parecen demasiado a las mexicanas (me duele la panza).
Pluna, como que ya llegué, muy fuerte. Mucha emoción, muy raro, disociada, llorar y llorar.
Dia 1 o 2:
Tristán Narvaja y queso
Día 3 : El sabor del café y la Muzzarella
El cómo te trata la gente
La cara de los conductores
(el invierno me persigue y la gente se aferra más que antes al mate)
Regresando y peregrinando:
Pizza - Mercado de los artesanos – Cinemateca - Rambla - Las orejas disfrutan, mi cara lo dice.
Día 4: Me gusta hablar con la gente por ahí y contarles de mí.
Las minas están más gorditas.
( Nideaporquémamámedijoquevictoriavaarematareldepaporquenopuedepagarlo, no sé, es raro todo esto. Notengoqueverconesahistoriadevariaspuntas, peronodejadeator- mentarme. ¿Porquémecuenta? Quéseyo ellaestángustiadaymecuentaparaquemeangustie.
Creoquetengoquerecordar: “no es mi problema” oalgoasí.
Supongo querráquelepidaElqueayude. Supongo quevanaestarbien. Supongo quedejaréguita.)
Día 5: Alguna gente me da envidia.
Montevideo es un muy lindo lugar
Cierto calor – Las Llamadas, fuego, tambores.
La cerveza Patricia se llama Paola
Díanosecual: Canto y nostalgia quizá, foto de la calle con árboles
Afirmación profesional
La rambla, su olor, su viento
Día antes del lunes: Pensar en regresar
Lunes: No esperar nada (será la clave)
Vi pájaros por la ventana otra vez.
Mi mamá y la vejez
¡Que país más bonito!
Querer despedirse
De noche me dicen señora, me revienta sentirme grande. Mi mamá y la vejez (tabravoeso).
Martes:
De arriba de la duna – viento- arena- mar y pienso en quedarme
Hay mujeres que llenan de palabras los huevos vacíos mientras mi vieja vomita sus jaquecas. (mierdamierdamierdaaa)
Voy a extrañar mucho La arena siempre dibuja algo diferente
Alguna noche:
Llueve, mamá me saca fotos eternizando miradas y momentos. Crea un espacio más allá (esoesimportante)
Me llevaré mis pies en la orilla, arena y sal.
Volví a decir bárbaro. “Yo sin embargo…siento que estás ahí…desafiando las leyes del tiempo”
Te perdono para ser yo, para que vos seas vos.
Jueves:
“No te metas con mi hermano” escupo mientras la reina del triángulo pone cara de nada. Mmmm El sirí está muy bueno.
De casualidá:
Paul Auster estuvo tirado en la arena aquella tarde que adopté a Scot.
(No me gusta que me digan qué debo pensar.)
Mientras siento el olor a mar en la piel escucho la radio: “ El país expulsa a sus habitantes” y pienso en el regreso. El Fray Mocho tiene una ventana especial para escribir.
Exlaburos: “Tener un hijo de hace mejor persona” “gracias por llamar, Motociclo”
Otro Jueves:
Cuando me olvido se me ocurren cosas posta.
Cuando me olvido la gente cree en mi.
Las manos del Darno (miviejo)
Ya fue:
Miryam (evolución) Graciela (“nos vemos mar adentro”).
Despedida, guardar recuerdos. HASTA PRONTO
El fin de semana me colgué leyendo un libro con cuentos de Mario Levrero. No me acuerdo el nombre del libro ni el nombre de los cuentos, de hecho le debo eso a la chica vudú, ya me acordaré cuando llegue a casa una noche de estas.
La cosa es que Gabriel acaba de hacer un comentario similar a la sensación que me dejó leer esos cuentos. Me quedaron varias cosas como colgando, pero una de ellas fue que mientras leía me vinieron a la cabeza imágenes de cosas pasadas, escenas, cosas familiares que tenía dormidas y que resurgieron al leer.
Lo que apareció primero fue la imagen de mi madre sentada en su singer, sé que suena a foto clásica, pero tiene otros detalles. La mina había perdido el laburo de administrativa y se largó por la suya a probar suerte con el tema del diseño. Recuerdo que había conseguido, no tengo idea bajo qué condiciones, una especie de taller que compartía con una chica que laburaba de telefonista para una fletera. Ahì mi vieja se instaló, con sus telas y su máquina, y ahì empezó a armar sus chalecos de patchwork (o algo asì) que luego intentó vender en villa biarritz. El problema con ella era que no era precisamente rápida, cada chaleco le llevaba un buen y además, la gente todavìa no estaba preparada para eso: le pedían almohadones. Ta, la cosa es que leer a Mario me llevó a ese taller, una tarde de sol, mientras los teléfonos sonaban y mi vieja laburaba en la máquina y yo la ayudaba alcanzándole trozos de tela, hasta el olor a tela nueva me trajo.
La segunda imagen es de un caballo de vaivén, pero no de los tradicionales, uno que tenía resortes en las patas y estaba enganchado en una especie de pie. Era excelente para hamacarse. Creo que era de lata, no estoy segura, pero se me antojaba enorme, pintado con colores rojizos y el pelo de a de veras.
El caballo era de mi vecina Paula, yo tenía dos años y me sentaban ahì para que me hamacara. Recuerdo que me agarraba a los pelos del bicho y aunque me daba un poco de vértigo, cuando me querían bajar arrancaba con salado llanto. Lo otro que estaba bueno del caballito era el ruido de los resortes...
La tercera imagen es puramente mental, me acordé del cuento de Felisberto Hernández "Nadie encendía las lámparas", pero la imagen era solamente una cabeza, supuestamente un moño amarillo, con forma de nido de pájaro. No quise buscar el cuento para confirmar mi imagen, pero sé que la saqué de ahí: una cabeza de pelo amarillo, con ropa negra, vista desde atrás, con forma de nido.
Ahora me dio curiosidad, voy a verificar esa imagen, a ver si realmente está.
Ando un poco ciclada con el tema laboral. A ver como hago para zafar de esta mierda, antes de que me trague y se pudran todos de leerme.
Ta, ya me pusieron el cartel de chica-conflicto. Ahora a joderse y dejar de cuestionar, encarar, plantear, proponer...en una palabra: perfil bajo.
-¿Qué onda (qué contás)?
-Ehhh, nada, todo bien
-¿Qué tal la chamba (como va el laburo)?
-Rebien, algo nunca visto. ("la misma mierda de siempre" en diplomático).
-Qué calor eh?
-Ehhh, si, un chingo (salado)
Y listo, esos serán mis diálogos a partir de ahora.
Me enteré que una amiga se va a casar y como siempre que pasa eso empiezo a preguntarme porqué a mi no me cuelga ese tema. Me intriga saber porqué nunca soñé con el casorio, el vestido, la fiesta. Especialmente el vestido.
Hay por lo menos tres instancias en la vida de una mujer en la que tiene la chance de mutar en princesa de cuento, ponerse vestidos largos, blancos y con flores: la primera comunión, los quince y el casorio.
Mi primera comunión fue la única vez que me tocó eso del vestido, y fue tan estresante que debe de haber sido por eso que renuncié voluntariamente a las otras dos.
"Querido blog, ¡hoy me anoté un poroto en el laburo!"
Perdón, no pude resistir empezar así.
Anduve leyendo sobre el uso que le damos a los blogs y que hay gente que los utiliza como diario íntimo y se dedica a postear boludeces de su vida diaria en primera persona. Al principio sentí que estaban hablando de mi, después me di cuenta de que no es tan así y también que de última alguien se entretiene leyendo mis pelotudeces. Vaya a saber por qué oscura razón.
Pero es cierto que en el match laboral me gané un punto y...¡chupen giles!
Estos dias me está pasando que me terminan de "caer" cosas que supuestamente son obvias y ya sabía, pero como que se me encajan diferente. No sé si logro explicarme pero a veces sé las cosas en determinado nivel puramente intelectual y de repente me encuentro con el ¡Eureka! iluminador de eso que supuestamente ya sabía. Por ejemplo, estuve leyendo La Odisea y cuando intenté enmarcarla históricamente encontré que la forma de plantear el mundo era un tanto rígida y como que sin jerarquizar, sin mirada crítica, todo en el mismo plano, vale tanto el perro que reconoce a su amo como el reencuentro del padre con el hijo, se le da la misma pelota. Bueno, de ahí fui a eso de que la humanidad ha evolucionado, igual que la vida en los seres humanos, tuvo su niñez, adolescencia, juventud, etc. Y que nosotros a nuestra vez pasamos por esas etapas de ver el mundo de distintas maneras según sea nuestra edad mental o psicológica.
Vaya, descubrí la pólvora. Lo que sí veo es que los sudamericanos somos viejos comparados con los mexicanos. El mexicano es inocente y como fresco. Nosotros venimos de vuelta de todo, las sabemos todas, pero también tenemos la rigidez del anciano, eso que te impide cambiar, que te quita flexibilidad y yo especialmente soy salada rígida. Así que una de las razones por las que ando por estos lugares es esa, salirme de esa rigidez y aprender a ver las cosas de otra forma.
Chan, chan.
Siento que no estuve muy clara que digamos, pero me embola seguir escribiendo ahora. En todo caso después aclaro.
¿Les dije que metí un gol en el laburo? ¿Si?
Acá están dando la versión de Los Roldán, se llama Los Sanchez, la dan todos los días en horario central, de 8 a 9. Bueno, resulta que ayer el personaje que hace de la cuñada terraja pero dulce se puso a rezar por el papa...inmediatamente el resto de la familia se le unió, formando un dulce cuadro familiar.
Veo los nick de mis contactos mexicanos: "¡Jóvenes, no tengan miedo de ser santos!" otro: "Karol Wotijla, Dios te cuida" otro más: "El viajero se va" el cuarto: "un GRAN hombre está a punto de hacer su último viaje".
Dicen que el tipo no quiere palmarla porque sabe que dios no existe.
Podría haber elegido un lunes pa estirar la pata, con suerte me daban el día libre.