Marzo 26, 2007

El Ploc

Este año empecé segundo, mamá nos cambió a un colegio de monjas que queda más cerca de casa. Ella nos levanta temprano y nos lleva caminando, ahí estamos todo el día hasta que, como a las 7 de la noche, nos pasa a buscar. En el cole aprendí a hacer globos, me costó mucho porque mamá nunca quiere comprarme chicles, pero por fin aprendí. Hay unos de frutilla que se llaman “Ploc” los venden a seis por un peso… ¡Seis por un peso! En el camino al colegio siempre hay un señor vendiendo, pero por más que le pido, mamá no me quiere comprar porque dicen que hacen mal a los dientes.
Estamos en abril y ya sabemos lo que me pasa en abril: me ataco de asma. Y cuando me ataco me toca faltar a clases. Me gusta mucho quedarme en casa con mi abuela, la casa es para mi sola, nadie me molesta y puedo jugar tranquila y pensar. Hay algunas cosas que me tienen intrigada, por ejemplo Dios. Dice mi abuela que está en todas partes…¿será como el hombre invisible? Pero también dice que está en el cielo, entonces pienso que es como si viviera en el departamento de arriba y debe tener algún rayo para mirar a través del techo. A mi me da vergüenza Dios, no quiero que me vea desnuda cuando me baño, por eso me baño bien rápido, para que no vea mucho.
Mi tía Ara estuvo de visita la semana pasada, ella es monja, que es como estar casada con Dios. ¿Cómo será un beso de Dios? Pero Ara no puede ver a través de las paredes, lo sé porque le robé unos caramelos mientras conversaba con mi abuela y ni se enteró. Me gusta escuchar cuando la gente grande habla, no entiendo muchas cosas pero siempre aprendo algo nuevo. Mientras me comía el caramelo me puse a escuchar lo que Ara le contaba a su madre, que es mi abuela. Lo que entendí fue esto: resulta que Ara no podía hablar con su esposo Dios, ella le rezaba y le rezaba pero se ve que él estaba enojado o distraído porque no le contestaba. Ella quería una respuesta, una prueba de que el la quería y entonces le pidió que le diera una “señal”, le dijo que si la respuesta era “si” alguien le iba a regalar una rosa por la tarde. ¡Y Dios le mandó la rosa!
Estaba recordando eso cuando se me prendió la lamparita y pensé que también yo podía hacer el experimento y pedirle una señal a Dios. ¡Un Ploc! ¡Claro! ¡Para hacer globos! Así que cerré los ojos y le dije a Dios que yo no estaba muy segura de que estuviera ahí porque no lo veía pero si me mandaba una “señal” yo iba a estar segura para siempre y que la señal era que alguien me regalara un chicle Ploc para hacer globos. Después de rezar estuve un rato esperando, mirando para todos lados, imaginaba que el Ploc venía volando por el cielo y me caía justo sobre la pollera, pero no pasó nada. Al rato me aburrí de esperar, me distraje y me olvidé del tema.
Cuando mi abuela se levantó de la siesta abrimos la puerta de la terraza y salí, la tarde estaba preciosa y allá abajo se veía toda la gente chiquitita, como hormiguitas, me puse a hacer avioncitos de papel para tirar cuando de repente siento que me chistan ¿De dónde vendrá? Estuve mirando un rato hasta que vi en el edificio de al lado, un piso más arriba, la cabeza de una niña. Al rato estábamos jugando, ella hacía avioncitos y los tiraba hacia donde yo estaba, yo los agarraba y los tiraba a la calle. En eso andábamos cuando me lanza una cosa dura y pequeña ¡Era un Ploc! Le di las gracias, me lo metí en la boca y entonces nos pusimos a jugar a hacer globos. Cuando nos cansamos de jugar, escondí el chicle bajo una mesita de mármol, para que mi abuela no se enterara, (lo bueno de los chicles es que nunca se terminan). Estaba tomando la leche y me acordé. ¡La “señal”! Ahora, cuando me baño, apago la luz.

Escrito por paolagericke en: 06:06 PM | Comentarios (379)

Marzo 20, 2007

El DF

Llevo más de un año viviendo en el DF y todavía no conozco un carajo, con decir que apenas empiezo a orientarme en el Centro Històrico. Cada vez que voy, y eso es bastante seguido ya que me queda cerca y mis opciones de transporte estàn limitadas a metro, le descubro una nueva textura.
No quiero desmerecer a Montevideo, ciudad que he caminado y me encanta, pero si no fuera por la inmensidad de la rambla...casi no existirìa.
El centro está lleno de iglesias, bueno, todo el país está lleno, pero las del centro històrico son las que màs he visitado pese a que en tèrminos generales me da un poquito de alergia toda esa historia catòlica.
Me choca mucho esa onda netamente mercantil que hace encontrar dentro del templo puestos de venta de chucherìas religiosas, pero adentro mismo, nada de estar de la puerta para afuera. Cuando vi los primeros puestos me acordé patente de aquél enojo de Jesùs, creo que es de las escenas que más me gustan, aquella que cuenta que el tipo cayò en un templo y al ver que la cosa era una sucursal de tristàn narvaja, se desató la tùnica y con la piola entró a desparramar todo para espantarlos de ahì.
Así que las iglesias están llenas de boutiques celestiales. También están las imágenes, muchas con pelos y ropa de verdad, recuerdo cómo me impresionaban las de Montevideo y no quiero imaginar lo que hubieran hecho con mi cabeza estas imágenes tan jodidamente realistas. Los repeluznes dorados, las puertas de madera, lo gigantescas que son, eso también me llama la atención, pero sobre todo me asombra el "efecto terremoto" que tienen (y otros muchos lugares, pero acá estoy con las iglesias).

Resulta que casi todas las iglesias tienen más de una pared en falsa escuadra, los pisos se ven bien, pero basta con que uno camine para que recuerde alguna experiencia dentro de un bote. Hay algunas que no se sabe còmo se mantienen en pie. Si uno mira descubre enseguida las grietas, la parte emparchada, la zona que se hizo pedazos.
Ayer entrè a una que me hizo sentir bajo los efectos de un porro, todo daba la sensación de movimiento, de inestabilidad.
Gran paradoja si las hay: supuetamente las religiones, en especial el dogma católico, te contienen, te dicen lo que está bien y lo que no, te dan la sensación de refugio seguro, te prometen el cielo y el infierno, te dan certezas para vivir, es el espacio rígido y normativo.
Pero, en el centro histórico del DF, la religión se tambalea y te muestra impúdicamente que estàs literalmente en el aire, que todo puede derrumbarse, que los ángulos rectos no existen y entonces sólo te tenés a vos, si es que te tenés.

Escrito por paolagericke en: 12:41 PM | Comentarios (201)

Marzo 14, 2007

Telequinesis

“¡Te digo que puedo moverlo!” “No, no podés nada, a ver, mostrame. Te apuesto media hora de cosquilla a que no lo movés” “Dale, si lo muevo me hacés media hora de cosquillita en la cabeza. Ponelo sobre la mesada, ahí, y mirá” Victoria y yo estamos en la cocina, sobre la mesada de mármol hay un vaso de vidrio verde acostado, ella porfía con que puede moverlo sin tocarlo y yo, por supuesto, me la juego entera a que no. Victoria se concentra mirando el vaso, al principio hago silencio pero me ganan los nervios y se me escapa la risa. “Callate nena ¿no ves que no me dejás concentrar?” “No sé si lo vas a mover, pero bizca seguro que te quedás” “No hagás ruido que mamina se va a despertar y dejame, sino la apuesta no vale” “Ta bien, a ver, mostrame cómo se mueve el vaso”
Victoria se concentra, de repente el vaso rueda sobre la mesa, apenas medio giro. “¡Já! ¿Viste nenita? ¡Lo moví!” Victoria festeja su triunfo “Ná, hiciste trampa, lo soplaste…” “Mentiraaaa, no lo soplé nadaaaa” “Sí, lo soplaste y así no vale”.
Prefería morir que perder una apuesta con mi hermana pero la verdad es que ella nunca sopló el vaso.

Escrito por paolagericke en: 05:51 PM | Comentarios (10)

Marzo 12, 2007

Fuck you, el regreso

Otro que regresó, para mi alegría, es el Benito.
Si no lo conocen acá les va:
http://dragonlieder.blogspot.com/

Escrito por paolagericke en: 04:41 PM | Comentarios (32)

Marzo 09, 2007

Sale Cortázar

Me encontré en otro blog este texto de Cortázar a propósito de la muerte de los íconos. Explica bastante bien qué es lo que me pasa con la muerte del Darno, salvando las distancias y etc.

BURLA BURLANDO YA VAN SEIS DELANTE

“Más allá de los cincuenta años empezamos a morirnos poco a poco en otras muertes. Los grandes magos, los chamanes de la juventud parten sucesivamente. A veces ya no pensábamos tanto en ellos, se habían quedado atrás en la historia; other voices, other rooms nos reclamaban. De alguna manera estaban siempre allí, pero como los cuadros que ya no se miran como al principio, los poemas que sólo perfuman vagamente la memoria. Entonces -cada cual tendrá sus sombras queridas, sus grandes intercesores- llega el día en que el primero de ellos invade horriblemente los diarios y la radio. Tal vez tardaremos en darnos cuenta de que también nuestra muerte ha empezado ese día; yo sí lo supe la noche en que en mitad de una cena alguien aludió indiferente a una noticia de la televisión, en Milly-la-Forêt acababa de morir Jean Cocteau, un pedazo de mí también caía muerto sobre los manteles, entre las frases convencionales. Los otros han ido siguiendo, siempre del mismo modo, Louis Armstrong, Pablo Picasso, Stravinski, Duke Ellington, y anoche, mientras yo tosía en un hospital de La Habana, anoche en una voz de amigo que me traía hasta la cama el rumor del mundo de afuera, Charles Chaplin. Saldré de este hospital. Saldré curado, eso es seguro, pero por sexta vez un poco menos vivo.”

Escrito por paolagericke en: 03:14 PM | Comentarios (6)

Marzo 07, 2007

Y qué

Y qué cuando te quedes solo
y qué cuando te quedes sólo
y qué cuando te quedes sólo
y qué

Acabo de enterarme de la muerte del Darno. Necesito tiempo. Me parte al medio.
Recuerdo mi última ida a Uruguay, las fotos que le saqué. Recuerdo que lo saludé y por fin me animé a decirle que fìsicamente era muy parecido a mi padre y que en algún lugar así lo sentía.
Hay que comenzar a despedirse.

Escrito por paolagericke en: 12:44 PM | Comentarios (8)

Marzo 05, 2007

de noche

“Ángel de mi guarda, dulce compañía…niñito Jesús, yo te quiero, yo te amo, yo te doy mi corazón, enciéndelo con tu llama y abrázalo con tu amor. Bueno, ahora mamina se va, que sueñen con los angelitos. A ver, dejá que les acomodo las sábanas”.

Si algo tiene bueno mi abuela es la forma de apretar las sábanas, las dos quedamos como embutido, empaquetadas dentro de la frescura de la sábana limpia.

La abuela sale del cuarto, dejando la luz de la habitación de al lado, la cocina, encendida. Mi hermana y yo nos quedamos quietas, cada una en una punta de la cama, esperando que la otra comience a molestar. Bajo la almohada siempre escondo un libro, que abriré más adelante, cuando mi hermana se duerma. La cama está contra la pared y nuestro deporte nacional son los pequeños agujeritos que hacemos con los dedos, como prisioneras intentando escapar. Frente a mi veo un caño de metal enganchado de pared a pared, lo usamos para colgar la ropa de las tres y también está la ventana, es medio alta, no la alcanzo y se abre como banderola, con un mango de hierro que jamás se baja y asoma peligrosamente, ahí nos gusta colgar cosas cuando jugamos. Los vidrios son porosos y no dejan ver para afuera, cuando veo películas de Tarzán en la tele siempre tengo miedo que los indios escalen los ocho pisos con sus flechas en la boca y se aparezcan por la ventana, los indios son muy ágiles.

Bien cerca, a 60 cm., está la cama de mamá, pero ella se acuesta mucho más tarde porque está yendo al nocturno, por eso mi abuela nos lleva a la cama. A lo lejos escucho la tele y a mis abuelos conversando con mi tía.

Mi hermana siempre se duerme antes, tiene la ayuda del dedo, lo descubrió hace poco, un día estábamos jugando a hacernos las bebitas y ella se metió el pulgar en la boca “¡Mirá, qué rico! probá” y me dio su dedo. ¡Puaj! no me gustó nada.

Pero yo ahora estoy bien despierta, así que saco mi libro, me muevo hasta que la luz cae sobre las hojas y comienzo a leer, cuando por fin siento sueño lo pongo bajo la almohada y me duermo.

Me despierto con algo que me incomoda, es mi hermana que se hizo pichí y la humedad toca mis pies, si me arrollo un poquito ya no siento lo mojado, pero ahora estoy despierta y tengo miedo. Mi mamá duerme ahí al lado, escucho su respiración y con la luz que entra por la ventana logro ver su silueta, también veo la ropa colgada, pero ahora no es ropa, son formas feas, las miro, hay una cara que me mira, me tapo hasta arriba pero siento mucho calor, tengo miedo que la cara venga a llevarme, de repente siento como una mano sobre mi hombro…el susto hace que me dé vuelta, no hay nadie, mi madre sigue durmiendo. Junto valor y la llamo “mamá, quiero pichí, ¿me acompañás al baño?” me estiro y la toco hasta que despierta “Quiero pichí mamá”. “Bueno, dale que te llevo. ¿Dónde están tus chancletas? Vení, subite a mis pies” Me subo a sus pies y así atravesamos el departamento en penumbras, la cocina, el comedor, el living. El living me da más miedo porque tiene unos cuadros con retratos muy feos, uno dicen que es de mi tía pero yo por más que lo miro no la veo por ninguna parte, mi tía no tiene esa mirada tan oscura. Los muebles del living son más serios y los usamos cuando vienen visitas, luego está el pasillo con el dormitorio de mi tía, el de mis abuelos y el baño. Allí mi madre me dice “cerrá los ojos que voy a prender la luz”.

Me gusta mucho hacer pis en el bidet porque es más bajito y después abro el chorrito que me hace cosquillas, pero en invierno no lo abro porque el agua está muy fría. Mi abuelo rezonga porque dice que queda feo olor, pero yo igual lo uso cuando nadie me ve y ahora con mi mamá, porque mi mamá y yo hacemos pis juntas, ella en el water y yo en el bidet. Es mi momento especial con mamá, de Victoria no porque ella se hace directo en la cama. La cortina del baño me da miedo también, por eso le pido a mamá que revise, ella la abre y me muestra “mirá, no hay nadie” entonces veo sobre los azulejos blancos los pañuelos que mi abuela lavó, los pega allí para que se sequen bien planchaditos, quedan lindas las flores de los pañuelos en la pared, a veces también pone los de mi abuelo y entonces la pared se pone más seria. El baño tiene una ventana igual a la del cuarto, pero que sí cierra. Los ruidos del baño son diferentes también, desde ahí se escucha más claro el ascensor del edificio, al principio me daba mucho miedo pero después me acostumbré, también me acostumbré a los pasos del vecino de arriba, que por lo que dice mi abuela debe ser sonámbulo. Yo no sé que es eso de sonámbulo pero debe ser bien molesto porque le da por caminar y caminar de noche. Mamá me da papel, yo me seco y ella lo tira al water junto con el suyo. Después nos lavamos las manos y me subo a sus pies para regresar a la cama.

De regreso al cuarto ya no me da tanto miedo, mamá dice “otra vez” y pone una toalla sobre la meada de Victoria para que no me moje; después me tapa hasta la oreja y entonces me duermo enseguida.

Escrito por paolagericke en: 06:33 PM | Comentarios (6)